Diario de la guerra contra México




Diario de la guerra contra México
  • Diario de la guerra contra México



  • Thomas D. Tennery

     Thomas D. Tennery (1822 – 1891) nació en Greenup County, en Kentucky. Su familia se mudó a los pocos años de su nacimiento cerca de Paris, Illinois, y en 1845 a Granville, en Jasper County. Thomas recibió una excepcional educación para su tiempo y pronto vio la oportunidad de establecerse en Effingham County, donde compró tierras para colonizar. En 1846 se alistó con los voluntarios de Illinois para apoyar al ejército norteamericano en la guerra contra México. Durante el año de servicio, escribió puntualmente su experiencia como soldado.

     De regreso a Illinois, Tennery acrecentó su hacienda, compró 40 acres de tierra y se dedicó a su cuidado. En 1850 se casó con Sarah E. Allsop con quien tuvo varios hijos. Fungió durante algún tiempo como juez de paz, construyó una de las primeras iglesias de su comunidad y la primera escuela, donde dio clases. Sólo cuando sus heridas de la batalla de Cerro Gordo lo molestaban disminuyó su actividad. Como veterano, recibió hasta su muerte, en 1891, una pensión de ocho dólares al mes.

     Este diario, que el editor y estudioso de la obra en inglés, el doctor en Historia D. E. Livingston-Little tituló The Mexican War Diary, se conservó gracias al yerno de Tennery, John S. Cook, pastor de la Iglesia Universalista de Leroy, Ill., quien lo transcribió del manuscrito original de casi 200 páginas, del cual Tennery dejó varias copias a sus familiares. Se desconoce el paradero del cuaderno original.

     Escrito con un estilo sobrio y objetivo, el Diario de Tennery es un documento excepcional, en lo histórico y en lo literario. Sólo algunas breves notas se han perdido a causa de la ilegibilidad del texto. La traducción del especialista en Letras Inglesas Gerardo Piña se basa en el texto publicado en 1971 del Diario de Tennery por la Universidad de Oklahoma.


     En junio de 1845, culminó el movimiento separatista contra México de los colonos de Texas, quienes decidieron la anexión del estado rebelde a los Estados Unidos. Con ello, las disputas originadas por diferencias territoriales, políticas, religiosas y económicas que México y los norteamericanos dirimían de tiempo atrás, se desbordaron. Los mexicanos vivían una difícil e inestable situación política interna. Los Estados Unidos habían decidido como destino manifiesto que sus únicas fronteras fueran los océanos Pacífico y Atlántico al oriente y el poniente.

     A fines de 1845, se propuso a México la compra de la California por parte de los norteamericanos, ofrecimiento que fue rechazado. El presidente James Polk ordenó al general Zachary Taylor invadir territorio mexicano hasta el río Grande. Tras un incidente militar, los Estados Unidos declararon la guerra a México el 13 de mayo de 1846. Tras año y medio de combates, las tropas del general Winfield Scott izaron la bandera norteamericana en el Palacio nacional el 14 de septiembre de 1847 en la ciudad de México.

     Entre los voluntarios que se alistaron para luchar contra México se encontraba un granjero de Illinois, Thomas D. Tennery, quien redactó un diario minucioso de su testimonio de la guerra. El diario está escrito lejos de la turbulencia política, en la cotidianidad del hombre que pelea por su país, es temeroso de Dios, y cumple con su deber. Asimismo, documenta la visión de una experiencia asombrosa, dolorida, en una tierra extraña.

     El mundo contemplado por Tennery tiene hoy la condición de un viaje a un lugar que ya no existe —o imaginario—, cuya secuela produjo miles de muertos; la pérdida de la mitad de la superficie del territorio mexicano; y la apertura de una herida que jamás ha cicatrizado ante la habilidad y violencia del más fuerte.

     El Diario de la guerra contra México es un testimonio inédito en nuestra lengua. La prosa de Tennery es sobria, plural en sus matices y alcanza momentos excepcionales de una alta grandeza literaria. Gerardo Piña, especialista en literatura inglesa, ha hecho una traducción ejemplar, ceñida al espíritu original del manuscrito.




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